El clima del planeta ha variado a lo largo del tiempo. La variación del clima durante un período de tiempo se produce debido a causas naturales y humanas. Los factores naturales que producen cambios en el clima pueden deberse a variaciones en la cantidad de energía solar que llega a la Tierra, a cambios en la composición química de la atmósfera por efecto del vulcanismo y a alteraciones en la distribución de las superficies continentales que se producen por lentos procesos geológicos. Para hablar de este cambio en el clima producido por fenómenos naturales se utiliza el término variabilidad natural del clima.
Sin embargo, el clima también varía como consecuencia de la actividad humana. Los cambios en el clima producto de factores humanos se deben, por un lado, a la alteración de la superficie terrestre (debido al reemplazo de la cobertura natural por ciudades), la construcción de embalses y la deforestación y, por el otro, a cambios en la composición química de la atmósfera producidos por la inyección de gases que potencian el Efecto Invernadero natural. En este sentido, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC) utiliza el término Cambio Climático para referirse sólo al cambio producido por causas humanas (Cambio Climático no natural o antropogénico), que altera la composición química de la atmósfera debido al aumento progresivo de las emisiones de los llamados Gases de Efecto Invernadero (GEI). La acumulación de los GEI provoca un aumento de la temperatura promedio de la atmósfera y, en consecuencia, una alteración significativa en el clima.
El efecto invernadero es un proceso natural que ha dado a la Tierra una temperatura templada que hizo posible el desarrollo de la vida. En este delicado equilibrio intervienen los Gases de Efecto Invernadero (GEI). Pequeñas variaciones en la concentración de estos gases repercuten en cambios en la temperatura de la atmósfera.
El efecto invernadero natural que hace posible que la Tierra tenga temperaturas templadas no se encuentra incluido dentro del debate actual sobre el Cambio Climático. Para que este Efecto Invernadero natural se produzca son necesarios los GEI, pero en proporciones adecuadas. Lo que preocupa a los expertos en ciencias climáticas es que un incremento desproporcionado de estos gases produce un aumento de la temperatura debido al calor que queda atrapado en la baja atmósfera, fenómeno que se conoce como calentamiento global.
Estos gases toman su nombre debido a que, por su comportamiento, no dejan salir al espacio la energía que emite la Tierra cuando se calienta con la radiación proveniente del Sol, que es el mismo efecto que producen los vidrios en un jardín invernadero. Los principales gases de efecto invernadero son: CO2 (dióxido de carbono), CH4 (metano), N2O (óxido nitroso), CO (monóxido de carbono), O3 (ozono), los CFC (clorofluorcarbonos), HFC (hidrofluorocarbonos), PFC (perfluorocarbonos) y el SF6 (hexafluoruro de azufre).
Todos los GEI han aumentado su concentración en la atmósfera. Aquellos GEI que se encuentran en forma natural en la atmósfera (todos los que no contienen flúor en su composición), han incrementado su concentración desde los inicios de la revolución industrial debido a actividades como la quema de combustibles fósiles, la tala de bosques y la generación de desechos domiciliarios e industriales. Además, los procesos industriales generan GEI que no se encuentran naturalmente en la atmósfera, pero que una vez generados, suelen permanecer en ella durante largos períodos de tiempo: los clorofluorcarbonados (CFC), hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y el hexafluoruro de azufre (SF6).
Además del CO2, N2O, y CH4, el Protocolo de Kyoto contempla otros gases de efecto invernadero, como el hexafluoruro de azufre (SF6), los hidrofluorocarbonos (HFC), y los perfluorocarbonos (PFC).
Para enfrentar las consecuencias del Cambio Climático algunos conceptos claves a considerar son:
Si bien el fenómeno del cambio climático es de carácter global, tiene implicancias negativas a nivel de las ciudades, cuya solución sólo puede alcanzarse mediante Planes de Acción locales. Este tipo de iniciativas son las que permiten comprender los riesgos actuales y la vulnerabilidad especifica de cada territorio, así como los escenarios futuros a los que deberá adaptarse un determinado espacio geográfico.
Es por esto, que el 5 de Marzo de 2009 se sancionó el Decreto N° 137/09, que dio el marco institucional para diseñar e implementar el Plan de Acción de Cambio Climático de la Ciudad. Esta normativa creó dos espacios de trabajo y coordinación: el Equipo Interministerial y el Consejo Asesor Externo, ambos presididos por la Agencia de Protección Ambiental del ministerio de Ambiente y Espacio Público, con el objetivo de desarrollar políticas que permitan evaluar e implementar medidas concretas de adaptación y mitigación al cambio climático.
Para el desarrollo del documento se partió de una línea de base, que permitiera planificar de manera adecuada las acciones y los recursos necesarios para la prevención de los efectos del cambio climático. Para ello se realizó una actualización del Inventario de Gases de Efecto Invernadero de la Ciudad, a partir de la cual se proyectaron las medidas de mitigación y adaptación que forman parte de este documento.
A través de este Plan de Acción se pone a disposición de los vecinos de la Ciudad acciones concretas de corto, mediano y largo plazo para prevenir los efectos del cambio climático en todos los sectores identificados como vulnerables y prioritarios.